Ayuda ante la Muerte

Ayuda a quien se acerca a la muerte
Si entendemos cómo queremos morir podemos saber ayudar a nuestros seres queridos cuando se enfrenten a la muerte.

* Una de las cosas más importantes es cuidar de su mente. Normalmente hay muchas personas que atienden las necesidades físicas del enfermo, pero poca gente sabe como abordar su estado mental. Como practicantes espirituales, nuestra labor es cuidar de la mente y hacer que se mantenga equilibrada y positiva.
* Es preciso serenidad para ayudar a que la persona se despida. Si nuestro dolor nos impide dejarlo marchar es mejor no vivirlo en su presencia. Lo más importante es la persona y su camino hacia la despedida, de modo que tenemos que renunciar a nuestros deseos, necesidades y expectativas, y estar completamente volcados al proceso de la persona. Esto no significa ocultarle que nos duele la pérdida sino trasmitirle que podemos vivir con ese dolor y que no se preocupe por nosotros. Lo mejor es que la persona sienta que puede irse tranquilo, que su misión aquí a terminado y que ahora tiene que mirar hacia delante con esperanza y altruismo.
* Podemos recordarle que lo más importante es la motivación altruista de ser más capaz de ayudar a los demás en el futuro.
* Es preciso crear y mantener un ambiente sereno y espiritual a su alrededor.
> * Dependiendo de las inclinaciones religiosas de la persona podemos repetir oraciones que hagan que tanto el enfermo como las personas que le atienden, sientan esperanza y sosiego. También, a veces es mejor quedarse callado o meditar en silencio respetando el ritmo de la persona. En este momento, no conviene imponer nuestras creencias espirituales sino resaltar lo que la persona misma cree o practica. Cualquiera que sea su tendencia religiosa se la recordamos con oraciones, y plegarias tal como a él o ella le gustaría.
* Si la persona está abierta sería muy bueno si pudiéramos ayudarle a alentar su bondad de modo que llegue a sentir amor y compasión por los demás en sus últimos días. Es excelente si llega a perdonar y perdonarse, así como, reconocer con agradecimiento todas las bondades recibidas a lo largo de su vida. Experimentar gratitud y amor es una de las mayores bendiciones para uno mismo. También sería muy valioso si podemos enseñarle la meditación del Dar y Tomar; morir haciendo esta meditación es considerado por los lamas tibetanos como una de las prácticas más potentes.
* Según la capacidad de la persona, la muerte es el momento de ayudarle a hacerse consciente de la naturaleza de la mente y su realidad primordial. Todas las formas de espiritualidad hablan de ello desde distintos enfoques y perspectivas. Podemos recopilar textos, leerlos juntos y conversar sobre ello. Si la persona está muy débil, seleccionamos pasajes relevantes de las escrituras y las leemos en voz alta.

Ayudar tras la muerte
Muchas personas sienten que pueden seguir haciendo algo cuando la persona ya ha fallecido. De hecho, tradicionalmente hay muchas cosas que se suelen hacer. La costumbre de los lamas tibetanos es mantener durante siete semanas las prácticas por el difunto; realizando el séptimo día de cada semana - que coincide con el día del fallecimiento - una práctica más intensa. Uno puede hacerlo solo o puede reunir a un grupo de amigos con quienes recitar plegarias y meditar. En cada tradición es diferente y cada uno tiene que buscar en su tradición cuáles son las prácticas usuales.


Dentro del budismo tibetano, algunas prácticas y recitaciones habituales sugeridas por Ven. Lama Zopa Rinpoché son:

Ofrendas a personas que han sido importantes en la vida, como algunos familiares, amigos, maestros, compañeros espirituales, personas necesitadas, pobres y mendigos.

Encender miles de luces (velas, lámparas, etc.) como ofrenda a los maestros y seres realizados en la compasión y la naturaleza primordial

Práctica del Buda de la Medicina

Recitación del Sutra del Corazón

Recitación del Sutra del Diamante

Recitación de la Reina de las Oraciones

Recitación de la Dedicación del Bodichariavatara (ver Shantideva, La Práctica del Bodisatva, Ediciones Dharma, Novelda, 2008)

Meditación del Dar y Tomar (Ton Len), con el mantra de la compasión

Miles de repeticiones del mantra de la compasión OM MANI PEME HUM

Meditación en vacuidad

(Esto se puede hacerlo uno individualmente, o reunido con un grupo de personas).